HISTORIA

Molinos Cano es una empresa familiar que lleva mas de 50 años elaborando harinas de trigo de la máxima calidad. En nuestro afán por fabricar harina que destaque entre el resto, hemos conseguido un reconocimiento general de nuestros clientes al trabajo que realizamos.

Hacemos todas nuestras harinas sin aditivos, sin química, mezclando los mejores trigos del mercado. Así conseguimos fabricar productos mucho mas naturales. Ésta es nuestra forma de trabajar, naturalmente.

 

Esta industria tiene su origen en torno a la decada de 1940 a partir de un antiguo molino de piedra ubicado en el mismo lugar que actualmente ocupa la instalación a día de hoy. Pero no será hasta la década siguiente cuando los actuales propietarios se hacen cargo de la pequeña fábrica en la que se había transformado el antiguo molino de piedra. Esta fábrica disponía de 3 molinos de cilindros de 50 cm. de longitud con una capacidad de molturación de 6 toneladas diarias.

Es a partir de entonces cuando esta sociedad se pone como objetivo la modernización progresiva de sus instalaciones, tanto en maquinaria como en capacidad productiva, para estar a la vanguardia del mercado en unos años en los que la desaparición de fábricas de harina, por ineficientes y obsoletas, estaba a la orden del día.

Así, a mediados de los años 70 se acometió una importante reforma integral que consistió en la instalación de un sistema neumático de transporte interno de productos, de aumento de capacidad hasta las 45 tm/día y de la instalación de silos para almacenamiento a granel. En la siguiente década se optimizó la instalación hasta conseguir doblar la capacidad productiva.

En torno al año 1990 se construyó un silo de almacenamiento de trigo, el cual nos permitió tener muchas mas variedades de trigo clasificadas a partir de las cuales hacer productos mas uniformes y de mayor calidad.

La apuesta mas importante de la historia de nuestra empresa se produjo en el año 2000 con la inauguración de una instalación de nueva planta con la mas moderna tecnología que permitió un alto grado de automatización de nuestros procesos. Con esta fábrica se consiguió una molturación diaria de 160 toneladas.

De esta forma nos aproximamos al deseo de hacer harinas de calidad contrastada, pero nuestras aspiraciones eran mas ambiciosas y en el año 2001 conseguimos ser una de las primeras empresas harineras en certificar nuestro proceso productivo por AENOR en la ISO 9001.

En la actualidad nuestro objetivo es el mismo que hace 50 años, estar en continua modernización para mejorar la calidad de nuestras harinas a la vez que conseguimos la satisfacción de nuestros clientes.